Señor Rosa

Septiembre 30, 2009 por alprincipiofueelbalon

“-¿Por qué yo el señor Rosa?

-¡Por maricón!”

‘Reservoir dogs’

Foto: imageshack.us

Foto: imageshack.us

Ayer me personé en la universidad con una carpeta de color rosa. Craso error. Al cabo de unas horas un compañero de clase ya me había formulado la temida pregunta: “¿Tu carpeta es rosa?”. Pues sí, era rosa. Lo mejor de todo es que en la tienda no quedaba de otro color cuando la compré. Y, como yo debo de ser muy moderno, me la quedé. Lo mismo me da rosa que fosforito. Aun así la dependiente exclamó: “¡Qué raro!”. Sonreí cortésmente y la cosa quedó ahí.

Sin embargo, por la tarde visioné de nuevo ‘Reservoir dogs’, la magnífica ópera prima de Quentin Tarantino (esta semana la cosa va de Quentin). Fue pura casualidad, lo juro. La cinta va, por si alguien no lo sabe, de unos criminales que planean robar una joyería pero que mantienen el anonimato entre sí, de tal modo que a cada uno se le asigna un nombre: señor Rosa, señor Marrón, Azul, Blanco, Naranja, etc.

El actor Steve Buscemi (sensacional actuación) se quejó realmente ante Quentin Tarantino de ser el señor Rosa, tal y como sucede posteriormente en la película, en una de las escenas más divertidas de la filmografía tarantiniana.

Así que la pregunta final que me hago es evidente: ¿por qué asociamos el color rosa con el ámbito de lo femenino? ¿Se debe a factores culturales, sociales, históricos? Eso sí, parece que Tarantino huye de los prejuicios: en ‘Reservoir dogs’ sólo el señor Rosa se salva de la muerte.

Las hijas de ZP

Septiembre 29, 2009 por alprincipiofueelbalon

“La belleza exterior no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no es siempre el reflejo del alma”

George Sand

Foto: elmundo.es

Foto: elmundo.es

Me ha resultado imposible sustraerme a la monumental discusión que se ha montado en nuestro país de casposos y opinólogos salvapatrias por el look gótico de las hijas del Presidente. Como si las hijas de ZP fueran las de Belén Esteban. Pero no. Se ha vilipendiado a estas adolescentes por la mera apariencia externa. A mí me parece mucho más debatible el hecho de que su padre se las llevara de paseo a la cuenta de todos los españoles. Su vestimenta, eso sí, me la trae al pairo.

Estas chicas están en la edad del pollo y todos sabemos lo que la adolescencia acarrea. Pijos, punks, raperos, góticos, heavys… Los jóvenes de hoy día expresan su forma de ser y sus ideales a través de la apariencia externa: el peinado, los accesorios, la ropa. ¿Qué hay de malo en ello? A todos nos parece normal que los hijos de Rajoy o Aznar vistan como auténticos pijos. ¿Por qué enjuiciamos lo contrario? De repente España ha sacado su vena más conversadora. De repente España cierra los ojos al mundo. Hace mucho tiempo que estrenaron ‘La bella y la bestia’.

¿Hubiera sido acaso mejor que las hijas de Zapatero se hubieran “disfrazado” en Zara para visitar a Barack Obama? El hecho de que no lo hicieran demuestra que estas chicas tienen una fuerte personalidad. No son ellas quienes tienen que cumplir un Protocolo, sino su padre. No existe un libro de estilo para los hijos de los Jefes de Estado. Sin embargo, se ha dicho que la familia “desentonaba” al lado de los Obama. Bueno. Si ZP les ha enseñado a sus hijas que la belleza está en el interior y que no hay que juzgar a la gente por las apariencias, al menos en este aspecto el Presidente va por el buen camino.

Tarantino libra su propia guerra

Septiembre 28, 2009 por alprincipiofueelbalon

“El Führer en persona asistirá al estreno”

‘Inglourious Basterds’

Foto: notasdecine.es

Foto: notasdecine.es

Cuando Tarantino confirmó que su próximo proyecto trataría sobre la Segunda Guerra Mundial, más de uno se echó las manos a la cabeza. Máxime después de ese infame homenaje a la Serie Z llamado ‘Death Proof’. Sin embargo, ‘Inglourious Basterds’ es una película notablemente brillante. Para mí la mejor película de Tarantino desde ‘Pulp Fiction’. El de Knoxville se ha arriesgado, ha sido valiente y ha dado en el clavo. Eso sí, como es habitual en Tarantino, la cinta dividirá al público.

No es la obra maestra que su propio director proclama, pero sí un lujo para los cinco sentidos, una orgía de excesos que le acredita (de nuevo) como uno de los mejores directores de cine con vida. Tarantino reescribe la Segunda Guerra Mundial a lo bestia. El cine por encima de la Historia. No es de extrañar que el punto culminante de la cinta tenga lugar en un cine; ‘Inglourious Basterds’ es toda ella un homenaje al cine y a la particular visión que su director tiene de él.

Estamos ante una película de momentos. Pero qué momentos. La primera escena de la película, por ejemplo, es una de las mejores que ha rodado Tarantino en toda su carrera como cineasta. Rodada con un pulso firme pero abrupto, los dos primeros capítulos de la cinta son apoteósicos; un despliegue brutal de dirección, guión e interpretaciones. Y es que la obra consta de 5 capítulos, al más puro estilo literario. No hay, pues, tres partes diferenciadas.

Sí están, sin embargo las constantes más habituales del cine de Tarantino: violencia, humor ácido, escenas largas, diálogos brillantes, tensión, mezcla de géneros (desde el spaghetti western al cine negro, pasando por el bélico y el de suspense), una concepción de la música muy particular y, esto es novedoso, una mezcolanza de idiomas que protagoniza la escena más graciosa de todo el metraje.

Fluyen los personajes; Tarantino funciona

Tarantino se debe a sus personajes. Si sus personajes funcionan, la película funciona. Y en ésta la cosa va sobre ruedas. Los personajes (y sus actores) están muy logrados. Desde el sarcástico y psicopático teniente Aldo Raine (Brad Pitt), pasando por la guapa y vengativa Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent). Pero la piedra angular de toda la historia es el coronel nazi Hans Landa. Christoph Waltz ya logró el premio a mejor actor en el Festival de Cannes y el Oscar planea sobre su cabeza. Su interpretación es, sencillamente, espectacular.

Tarantino filma con desdén una película sin más pretensiones que la pura diversión. Un capricho que divierte y que, ciertamente, a veces pierde ritmo. Aun así, ‘Inglourious Basterds’ es una digna sucesora de la filmografía tarantiniana. Quentin homenajea al género bélico al mismo tiempo que se ríe de él. No es la mejor película del año, ni siquiera la mejor de Tarantino, pero el autor de Tennesse logra momentos inolvidables con una fantasía lúdica que se presta a todo tipo de locuras. Incluso a reescribir la Historia.

‘La carretera’ – Algo más que el Apocalipsis

Septiembre 26, 2009 por alprincipiofueelbalon

“Cuando todos hayamos desaparecido entonces al menos no quedará nadie aquí salvo la muerte y sus días también estarán contados. En medio de la carretera sin nada que hacer y nadie a quien hacérselo. Dirá la muerte: ¿Adónde se han ido todos? Y así es como será. ¿Qué hay de malo?”

‘La carretera’

Un servidor ha leído lo suficiente como para no perder la cabeza a las primeras de cambio por la última moda literaria de turno. Sin embargo, siento en lo más hondo de mi alma no haber descubierto antes a esa joya contemporánea de nombre Cormac McCarthy. Recientemente me he dejado llevar por las páginas de ‘La carretera’, Premio Pulitzer 2007 y la última obra de este autor norteamericano cuya biografía rezuma misterio por los cuatro costados; apenas si concede entrevistas, rumorean que vivió bajo una torre de perforación petrolífera y que en sus años mozos vivió como un vagabundo. Sea como fuere, McCarthy ya es uno de los escritores de más renombre de la literatura norteamericana contemporánea. De hecho, muchos lo comparan con Faulkner.

‘La carretera’ transcurre en el vasto páramo en que se han convertido los Estados Unidos. Todo apunta a que un ataque nuclear ha dejado el mundo patas arriba: la inmensidad del territorio norteamericano es una tierra baldía donde los pocos supervivientes practican incluso el canibalismo. Llueve ceniza del cielo y el hambre es la medida de todas las cosas. En pleno holocausto nuclear, un padre y su hijo pequeño toman la carretera y emprenden un viaje por la supervivencia, recorriendo el país de norte a sur en pleno invierno.

McCarthy deja de lado la pirotecnia y opta por lo más sencillo: mostrar el fin del mundo día a día; las relaciones personales, el miedo, el hambre, la supervivencia en letras mayúculas, al más puro estilo de Saramago en ‘Ensayo sobre la ceguera’. El amor de un padre por su hijo y de un hijo por su padre es la única esperanza en un mundo alejado de la mano de Dios. En este sentido, ‘La carretera’ es algo más que el Apocalipsis. Es una novela total.

McCarthy se nos muestra como un artesano misterioso, original hasta las trancas, genuino como ninguno y sentimental a través de la acción y el diálogo, lo cual es un logro grandioso. ‘La carretera’ es un ejercicio de estilo impresionante, un dulce para el intelecto de apenas 200 páginas que aúna forma y estilo como pocos libros, con una escritura directa y una historia tan traumática como fascinante. En definitiva, una obra maestra que merece una relectura porque rebosa de humanismo. ‘La carretera’ tensa metafísicamente tu raciocinio, te estruja el cuello, te hace sufrir, te hace disfrutar de una lectura apasionante. Por cierto, falta poco para que veamos ‘La carretera’ en la gran pantalla. Con Viggo Mortensen, Charlize Theron y Robert Duvall. Yo no me la pierdo.

Resacón de risas

Septiembre 8, 2009 por alprincipiofueelbalon

“Por una noche que nunca olvidaremos”

Phil, ‘Resacón en las Vegas’

Todos tenemos colegas, sean admirados o indeseables. Está el tipo alocado e instintivo, el putero y/o fiestero, el ‘neng’, el pusilánime… Y todos, por supuesto, nos hemos pegado una buena juerga con ellos. El problema viene la mañana siguiente, cuando la resaca no te deja levantar el vuelo del catre. Este es precisamente el punto de partida de ‘The Hangover’, la mal llamada en España ‘Resacón en Las Vegas’. La cinta cuenta la historia de una alocada despedida soltero en la que el futuro novio y sus tres amigos (futuro cuñado incluido), apenas dos días antes de la boda, se pegan la fiesta en Las Vegas, ciudad del pecado. La juerga es para el recuerdo, pero a la mañana siguiente no se acuerdan de nada y, para más inri, han perdido al novio.

Me parece una partida interesante por varias razones. Cualquier guionista del mundo, con semejante historia entre manos, habría narrado, con pelos y señales, la juerga padre que se pegaron el novio y sus secuaces. Pero aquí no. En esta cinta tendremos que ir tirando del hilo para descubrir qué ocurrió realmente durante la noche; la vida les corre en ello si quieren encontrar al novio.

Otro punto interesante es el reparto, tal vez arquetípico, sí, pero por ello fácilmente identificable: el fiestero, el loco, el normal, el cohibido. Todos tenemos un colega así. Pero además esta excéntrica comedia se desmarca de lo habitual porque sus protagonistas no son adolescentes fumados y a punto de desvirgarse: son adultos hechos y derechos, con el mundo por montera, y eso hace que las situaciones excéntricas lo sean aún más.

‘Resacón en las Vegas’ es una comedia eficaz donde el punto de partida es divertido y cada situación es divertida. Mantiene el ritmo hasta el final. Su humor es sencillo, pero no facilón. Sus gags y chistes son geniales. Todo fluye hasta el final en un guión efectivo. Memorable el cameo de Mike Tyson y su gancho de derechas a Galifianakis. ¿La comedia del año? Tal vez. Pero seguro que es la mejor resaca del año. Un resacón de risas.

‘Up’, Pixar acaricia el cielo

Septiembre 8, 2009 por alprincipiofueelbalon

“Se nos ocurrió la imagen de una casa flotando en el aire sostenida por globos, que parecía capturar perfectamente la idea que perseguíamos de ‘escapar’ del mundo. Pronto descubrimos que el mundo se compone de las relaciones que construimos, y eso mismo es lo que acaba por descubrir Carl”

                                Pete Docter, director y guionista de ‘Up’

A estas alturas huelga alabar la genialidad de ese estudio llamado Pixar. Sin embargo, y espoleado por la superlativa amalgama de imaginación y emotividad que desprende su última obra maestra, a ello me dispongo sin ambages. Como casi toda la crítica del mundo mundial. ‘Up’ es eso: una joya para la que faltan adjetivos, porque de ingenio va sobrada. Una pieza de artesanía que funciona como un reloj suizo, una cinta redonda que aúna comercialidad y cine comprometido. ‘Up’ es recomendable hasta para quienes odian profundamente este tipo de metrajes

Era difícil superar a ‘Wall·E’, pero lo han conseguido con un metraje de estructura similar que también cuenta con el mensaje encubierto del ecologismo. Y aún más complicado se antoja lograr un inicio más arrollador: en sólo cuatro minutos, sin palabras, sólo con música, Pixar recrea la vida de su protagonista, con sus ilusiones y descalabros, alegrías y sueños rotos. Pixar lo hace tan bien que arranca las lágrimas del público más adulto… ¡En los primeros 5 minutos de película! ¡Y en una cinta de animación!

Ha sido Pixar quien ha salvado a Disney de la ruina económica e imaginativa en que andaba hundida. Ha sido Pixar quien ha demostrado que la animación no es sólo un juego de niños. Y es precisamente Pixar quien merece un Oscar a mejor película, como tal vez ya lo mereció el año pasado por ‘Wall·E’. El problema es que la Academia aún no está preparada para huir de los prejuicios que arrastra la animación. ¿O sí? Veremos.

Lo peor de todo es que Up te deja con la sensación –quizás equivocada, porque esta gente se supera con cada película- de que Pixar ha tocado el cielo, de que ha acariciado con los dedos el techo de la animación. El viejo Carl Fredricksen (homenaje total a Spencer Tracy) pasa por méritos propios a la historia del cine. Qué decir de sus compañeros de viaje: el noble, locuaz e inocente Russel, el perro Doug o el pájaro Kevin. Todo sin pasar por alto al aventurero Charles Muntz, antaño ídolo de Fredricksen reconvertido en la vida real en obstinado enemigo. Toda una metáfora de la idiotez que supone la adoración de un ídolo desconocido y terrenal.

En definitiva, Pixar alcanza cotas inimaginables con una cinta que lo tiene todo: emoción, aventura, risa… El virtuosismo técnico ya se les presuponía, pero además lo han aderezado con solidaridad, amistad, la búsqueda de los sueños perdidos y el sentido de la vida humana. El día que Pixar condense una película que mantenga el pulso narrativo de los primeros minutos de ‘Up’, entonces estaremos hablando del metraje del siglo. De momento nos conformamos con la que quizás sea la película del año.

Saramago redime a Caín

Agosto 28, 2009 por alprincipiofueelbalon

“Dios no es de fiar. ¿Qué diablos de Dios es éste que, para enaltecer a Abel, desprecia a Caín?”

José Saramago

Sigue escribiendo, y cada vez más y más rápido. Quizás sea el trance de la muerte que se acerca. Es Saramago, que a mediados de octubre vuelve con su nueva novela: Caín. Tres libros en apenas un año. No hace siquiera doce meses que el Nobel portugués nos brindaba su Viaje del elefante, una suerte de humor mordaz. Caín se venía gestando hace tiempo, pero comenzó a escribirlo en diciembre de 2008 y lo acabó en apenas cuatro meses.

Esta novela llega dos décadas después de la polémica El evangelio según Jesucristo, que fue vetada por el Gobierno portugués para competir por el Premio Europeo de Literatura, lo que provocó su exilio a Lanzarote. Ahora Saramago vuelve a tratar el tema de la religión, y lo hace sin tapujos: “Dios, el demonio, el bien, el mal, todo eso está en nuestra cabeza, no en el cielo o en el infierno, que también inventamos. No nos damos cuenta de que, habiendo inventado a Dios, inmediatamente nos esclavizamos a él”.

Su mujer Pilar del Río ha anunciado en su blog la noticia de la próxima novela, tráiler incluido. Caín, Abel, Dios, la humanidad… Será acusado por muchos de blasfemia; otros, sin embargo, alabarán su literatura endiablada. Vuelve Saramago a sus 87 años y lo hace más polémico que nunca.

El desgarrador grito de Michael Corleone

Agosto 26, 2009 por alprincipiofueelbalon

“Cuando vienen, vienen a por lo que más quieres”

Michael Corleone, El Padrino III

Sólo por la secuencia final El Padrino III se hizo un hueco por derecho propio en la historia del cine moderno. El broche de la trilogía flojea con respecto a los dos metrajes anteriores, eso es algo palmario, pero el clímax final todavía me sacude la memoria de vez en cuando. Y es que el Padrino III no es sino el declive y muerte de Michael Corleone. Digo muerte en todos los sentidos: muerte moral y física. Michael es un hombre viejo y atormentado por su pasado, al más puro estilo “shakesperiano”, pero sabe que no es posible su redención. Perdió a su mujer y a sus hijos, ordenó la muerte de su propio hermano…

Pero a Michael le espera algo peor que la muerte a la salida de la ópera. Su hija Mary acerca para hablar con él justo cuando el asesino a sueldo aprieta el gatillo. Michael sólo resulta herido. Su hija Mary muere en sus brazos. Decía Coppola que durante años tuvo pesadillas con la muerte de su propio hijo. Así las cosas, la muerte de su propia hija en la ficción (Sofía Coppola interpreta a Mary Corleone) le sirvió para exorcizar su propio pasado; la ficción que redime la tragedia personal. Parece el destino. Desde entonces Coppola duerme a pata suelta.

Desde entonces fue Michael Corleone quien convivió con la culpa. Así es como asistimos impávidos a la agonía de Michael, al grito más desgarrador de la historia del cine en un plano que te rompe por dentro, que todavía a día de hoy me pone los pelos como escarpias. No oímos el grito, lo cual lo convierte en un sollozo aún más personal, más desgarrador. Finalmente nos llega el sonido, y sí, es un grito de ultratumba; es el grito de un muerto vivo.

Coppola cumple a rajatabla su regla de dejar siempre lo mejor para el final. Es entonces cuando vemos a un Michael a las puertas de la muerte, sentado en un patio de su Sicilia natal. Han pasado muchos años; no sabemos qué ha ocurrido durante los mismos, pero nos imaginamos sin dificultad el tormento que ha vivido. Un castigo en vida. Y es entonces cuando Michael se desploma en el polvo del suelo.

La rosa de Umberto

Agosto 25, 2009 por alprincipiofueelbalon

“Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus”

Adso de Melk, El nombre de la rosa

Una hermosa mañana invernal de 1327 el monje franciscano Guillermo de Baskerville se persona en una abadía benedictina del norte de Italia. Llega acompañado de su joven discípulo, el novicio Adso de Melk, a la postre el narrador de la historia. Ambos vienen a investigar la misteriosa muerte del miniaturista Adelmo de Otranto. El problema surge cuando los crímenes se suceden día sí y día también.

“Tenía ganas de envenenar a un monje”. Es la sencilla razón que esgrime Umberto Eco para escribir uno de los novelones de todos los tiempos: El nombre de la rosa. Lo hace en sus Apostillas a el nombre de la rosa, un breve texto sobre los motivos que le llevaron a publicar, en 1980, la novela histórica que le hizo famoso en todo el mundo. El libro combina la crónica medieval y la novela policíaca con inusitada sencillez y eficacia, y la historia no sólo se centra en la vida en el monasterio, sino en las costumbres y en la forma de pensar de toda una era. Una joya.

Antes de El nombre de la rosa, Eco sólo había publicado algunos ensayos y estudios, algunos de tanto éxito como Obra abierta o Apocalípticos e integrados. Sin embargo, El nombre de la rosa se convirtió en best seller planetario, en un clásico instantáneo que desde entonces es su referencia y por el que siempre será recordado. Fue entonces cuando Eco dejó de ser patrimonio de los académicos para serlo de la humanidad literaria. Lo mejor de todo es que nadie se extrañó, dada su inusitada facilidad para pasar de Jorge Luis Borges a 007 en un suspiro.

El nombre de la rosa es un novelón divertidísimo, un trabajo de orfebrería con diálogos casi cinematográficos que cuenta la historia de un Sherlock Holmes medieval trata de resolver los crímenes de una abadía benedictina en pleno siglo XV. Pero la intriga no es sino el pretexto para zambullirnos de cabeza en el Medioevo, en el miedo al Apocalipsis, en la envidia, la muerte, la herejía, la lujuria, el misterio, la teología, la pobreza de Cristo.

El narrador es Adso de Melk, un monje benedictino que recuerda, ya en la vejez, los oscuros acontecimientos que presenció en aquella abadía del Piamonte. Así, vemos no sólo la trama, sino todo el microcosmos medieval, a través de sus ojos medievales. Eco realiza un trabajo de documentación inmenso que pocas novelas históricas pueden superar. Una obra de obligada lectura al menos una vez en la vida porque, a pesar de que su aroma a novela vieja pueda tirar un poco para atrás, en verdad se trata de una trama asequible para todos los públicos.

Así, al tiempo que resolvemos los misteriosos crímenes que acaecen en la abadía, también asistimos a deliciosas conversaciones sobre la licitud de la risa o sobre la llegada del Anticristo, además de a acalorados debates sobre la pobreza o riqueza de la Iglesia, todo ello sazonado con insultos encubiertos y explícitos. Un Salsa Rosa en pleno… ¡Siglo XV!

Mucha pólvora y pocas nueces

Agosto 25, 2009 por alprincipiofueelbalon

“Me gusta el béisbol , el cine , la ropa buena , los coches rápidos y tú. ¿Qué más quieres saber?”

Johnny Depp, Enemigos Públicos

Algunos pseudocríticos que emplean el castellano a la ligera la han llegado a tildar de “obra maestra”. Pero, entonces… ¿Qué es El Padrino, o Uno de los nuestros? Pataletas de la crítica. Hablo de Enemigos Públicos, lo último de Michael Mann. Mucho se esperaba de este metraje: Depp, Bale y Cotillard, con Mann en la dirección, en una película de gángsters ambientada en los años 30. ¿Apetecible, verdad? Bien, pues al final se quedó en un mamotreto largo como un día sin pan, aburrido, insípido, olvidable. Los ingredientes tenían buena pinta… Pero la comida se quemó. Hasta la reciente American Gangster, de Ridley Scott, supera de largo la última milonga de Mann.

Es una cinta sencilla, por no decir facilona, lineal, para la gran masa, esa masa gris que agolpa la sala de cine ansiosa de algo… Algo que al final no encuentra. Pero lo mejor de todo es que luego viene el crítico de turno a perjurar que incluso podemos encontrar segundas lecturas. Váyase usted a freír espárragos. También dijeron que el personaje de Depp era el Robin Hood de la Gran Depresión, pero que yo sepa Robin Hood llevaba medias y robaba a los ricos para dárselo a los pobres, no para gastárselo en coches y putas. Que no nos cuenten historietas, por favor; ya estoy harto de ese tipo de promociones troleras.

No quiero ser ventajista, pero sólo hay que imaginar lo que habrían hecho directores como Scorsese, por poner un ejemplo, con estas mieles. Sin embargo, en manos de Mann la cámara se mueve tanto durante los primeros minutos que a la media hora ya tienes ganas de vomitar y te la trae al pairo que le peguen un tiro en la sesera al tal Dillinger; es más, lo deseas fervorosamente, o al menos yo lo deseé. Le recomendaría a Depp que no se separe mucho de la vera de Tim Burton, y eso que no soy yo su mejor valedor.

Aun así, para mi gusto es precisamente Depp el único que salva los muebles; siempre he dicho que este tío tendría que tener un Oscar desde hace muchos años. El pobre Bale es un figurante de apariencia impasible que capitanea al atajo de inútiles que dan caza a Dillinger, mientras que la Cotillard hace de mujer florero supuestamente valiente pero llorona. Los personajes están desenfocados, mal construidos o mal ejecutados, no nos importa nada lo que hacen, no corremos miedo por sus vidas porque, sencillamente nos dan igual.

Luego está lo del formato digital. Para muchos el mayor acierto de Mann consiste en introducir esa apariencia moderna típica de él en una película de época. Yo no me incluyo entre estos. Eso queda bien en Collateral, pero no aquí. Para mí ver Enemigos Públicos fue como visionar el vídeo de matrimonio de mi tío. Eso sí, hasta en los peores sitios crece la hierba y, según la regla, la cinta tiene varios momentos destacables en los que despiertas de tu letargo. Así sucede en las escenas de acción, por ejemplo, o en la escena final a la salida del cine.

Decía Coppola que en una buena cinta hay que colocar lo mejor al final y lo segundo mejor al principio. En eso cumple Mann. Pero todo lo demás es paja, diálogos vacíos, el páramo yermo de una película que lo mismo da no ver porque no deja apenas poso o, al menos, no el poso que se presuponía. Una buena promoción y un cartel de lujo han llenado los cines de gente que, en su mayoría, buscaba algo más. Mucha pólvora y pocas nueces para un trabajo del que se esperaba muchísimo y que, finalmente, ha acabado en el cementerio de los proyectos desaprovechados.