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Archive for 17 julio 2009

‘Perdidos’, el triunfo del riesgo

julio 17, 2009 Deja un comentario

“De hecho, y esto no es broma, al ejecutivo que aprobó el piloto le despidieron tan pronto como la serie empezó a emitirse”

Carlton Cuse, productor de ‘Lost’ 

Hace un tiempo un amigo cinéfilo me dijo que el mejor cine del momento se hace en la industria televisiva. No le creí hasta que me aficioné a ‘Perdidos’, una serie que amas u odias de un modo instantáneo, sin término medio. ‘Perdidos’ es un pelotazo que mantiene en vilo a millones de ‘frikis’ desde 2005 y cuyo desenlace conoceremos a nivel planetario el próximo año, en el que quizás se convierta en el momento televisivo de la década. Denostada por muchos y amada por otros muchos más, qué os puedo contar de la serie que no sepáis por vuestros propios ojos, máxime cuando estamos inmersos en pleno “año internacional” del fenómeno ‘Lost’.

Eso sí, resulta evidente desde el primer visionado que ‘Perdidos’ tiene algo especial. Hace poco los creadores de la serie, en contra de sus costumbres monacales, se reunieron en un festival televisivo de Roma para hablar de las razones por las que su proyecto ha triunfado a nivel planetario, y lo hicieron, por cierto, muy atinadamente, en lo que se podría considerar una “clase magistral” de ‘Lost’. No hablaron del final de la serie, ni falta que hace. Todo llegará a su debido tiempo; puede que colme las expectativas, puede que no. De todos modos, siempre lo he dicho, lo mejor del viaje es el camino, aunque en toda ficción un buen desenlace sea elemental, querido JJ Abrams.

Las razones de un éxito planetario  

Lo cierto es que ‘Perdidos’ es el triunfo de los no convencionalismos, de la ruptura con los tabúes televisivos más arcaicos e implantados en la industria televisiva. El principal valedor de la serie son sus personajes, con sus diferentes y enriquecedores puntos de vista. Siempre se ha dicho los personajes han de ser pocos para no liar a la audiencia. Pues ‘Perdidos’ presenta un abanico de personajes sin precedentes cualitativos y cuantitativos. ‘Perdidos’ habla de la vida, de las relaciones sociales más básicas, de la redención y, sobre todo, la serie abre el melón de los interrogantes más primigenios, en particular de la dicotomía destino-coincidencia. ¿John Locke o Jack Shepard? ¿Estamos predestinados o nuestra vida no es sino una concatenación de casualidades?

En definitiva, los creadores de este rompecabezas llamado ‘Perdidos’ han roto con todas las reglas del formato: “Nada de shows ambiguos porque al público no le gustan; nunca pongas más de cinco personajes porque el espectador no podrá seguir las tramas; no metas a personajes principales que asesinen a otros personajes principales; no escribas guiones complejos, todo debe ser lo más simple posible, etcétera, etcétera, etcétera”. ‘Perdidos’ es diferente. Es sutil. Es ambigua y compleja. Sus imprevisibles giros de guión, sus personajes redondos, sus flash-backs y flashforwards estremecedores y explicativos… Todo conforma una historia única, moderna y a la vez clásica.

‘Perdidos’ es, por tanto, el éxito rotundo que en muy contadas ocasiones conlleva acarrear riesgos. Tanto es así que, según afirmaron sus creadores en el Roma Fiction Fest, el ejecutivo que aprobó el episodio piloto fue despedido cuando la serie comenzó a emitirse. Nadie entendió el peligro que acababa de correr; ‘Perdidos’ tenía todos los ingredientes para acabar en el cementerio de los capítulos piloto. ¿Sabéis qué fue de aquel ejecutivo despachado? ¿Conocéis la voz que dice ‘previously on Lost’ en la versión original, justo al principio de cada episodio? Todo un detalle para un hombre que tomó riesgos y, por ende, acertó.

Stieg Larsson, un hombre best-seller

julio 15, 2009 Deja un comentario

“La filosofía mercantilista que desde hace mucho tiempo viene rigiendo la cultura ha convertido a las grandes casas editoras en expendedoras de best-sellers previsibles, prefabricados sobre un riguroso estudio de mercado”

España en los diarios de mi vejez, Ernesto Sábato

Un best-seller no es el chocolate del loro. No es ponerse manos a la obra, ale, coger una buena idea y desarrollarla. Los aficionados a lecturas más puritanas lo sabemos. Son muchos los autores de renombre que lo han intentado y han muerto en el camino de la desidia literaria. Best-seller se nace. Cuando Dan Brown arrasa en las librerías del mundo entero con sus códigos medievales y sus sectas secretas es por una causa racional; no todo el mundo es capaz de ensamblar una historia que atrape sin fisuras desde la primera página hasta la última. Bajo esta premisa, ciñámonos al fenómeno literario del momento: la trilogía ‘Millennium’.

La obra no es un best-seller al uso. Presentada como una lectura novedosa e inteligente, ‘Los hombres que no amaban a las mujeres’ no ofrece nada nuevo bajo el sol. Dos protagonistas casi antagónicos que se atraen mutuamente: un periodista de éxito con mucho sex-appeal y una muchacha “sociópata con rasgos psicopáticos que no funciona como la gente normal”. Él, de nombre Mikael Blomkvist, es un caballero idealista destinado a desenmascar los trapos sucios de la clase económica sueca. Ella, Lisbeth Salander, es una hacker inteligente como pocas. Quizás el mayor logro de Larsson resida en que dichos personajes principales no se corresponden con los esterotipos policiales de toda la vida: Blomkvist no es un borracho y se comporta como una fulana desinhibida; Lisbeth, por su parte, aporta las cualidades más masculinas. Los roles aquí están cambiados.

‘Millennium’ también nos ofrece asesinatos en serie, violaciones, misterio y acción, entre otras muchas cosas. Un cocktail apeticible por morboso. Stieg Larsson nos muestra una Suecia liberal y laica cuya sociedad está compuesta, en su mayoría, por personajes altamente desequilibrados, si bien el autor suaviza la inverosimilitud de su relato con una escritura briosa y fulgurante que aúna un sentido de la cohesión narrativa y del ritmo literario muy especial. Tanto es así, que el lector no se puede despegar del libro hasta el desenlace, como sucede con todo buen best-seller. Eso sí, de por medio encontramos muchos sándwiches y cafés; mucha paja en definitiva, lo que explica hasta cierto punto el grosor de la trilogía.

El sentido de la obra se diluye en la excepción a la regla

El principal problema surge cuando Larsson pretende dotar a su obra de un sentido del que carece casi por completo. ‘Millennium’ es un alegato a favor de las mujeres, pero hasta cierto punto. Estamos hablando de un género negro, de literatura ligera, de entretenimiento sin paliativos, no de escritura clásica. Si Larsson pretendía hacer un favor a las mujeres no se debería haber centrado en la excepción a la regla, es decir, en asesinatos en serie o violaciones salvajes. Eso no es sino el contrapunto social. Existen en la sociedad contemporánea múltiples desigualdades entre hombres y mujeres. Desigualdades salariales, por ejemplo. Eso sin hablar del maltrato doméstico que padecen millones de féminas en todo el mundo.

Quizás lo más curioso de la trilogía, compuesta por tres obras conectadas pero autoconclusas, sea la trágica muerte de su autor, una muerte que, no neguemos la evidencia, ha azuzado el fuego de este best-seller plantetario. Larsson, periodista y reportero especializado en los grupos de extrema derecha antidemocráticos, murió de un ataque al corazón justo cuando entregó a su editor el tercer volumen de la trilogía y poco antes de que se publicara el primero. Tras su inesperada muerte, su obra se ha convertido en un fenómeno editorial en todo el mundo; muchos lectores la celebran como una obra maestra, aunque para un servidor, por supuesto, no lo sea. Eso sí, dicen que Larsson siempre tuvo claro que ‘Millennium’ triunfaría. Tenía razón. Porque Larsson era un hombre best-seller, y best-seller se nace.