Inicio > cine, tecnología > ‘Avatar’ – Cuando la técnica se hace arte

‘Avatar’ – Cuando la técnica se hace arte

“No sé si será una gran película, desde el punto de vista narrativo o crítico. Pero sí que la experiencia de ‘Avatar’ será diferente a todo lo que se ha visto antes”

James Cameron

FOTO: flickr.com

La campaña publicitaria ha sido tan salvaje que la sociedad casi te obliga a ver Avatar. Así que, lo confieso, la he visto. Y en 3D, como me recomendó un amigo. Porque el boca a boca también ha echado una mano al macroestreno del año. Después de 12 años de silencio desde el éxito de Titanic, James Cameron regresa con Avatar, una superproducción en 3D que está llamada a cambiar el rumbo del cine y a conseguir muchos premios. De momento ya ha sido declarada mejor película de 2009 por la Asociación de Críticos Online de Cine de Nueva York y cuenta con 4 candidaturas a los Globos de Oro, incluyendo Mejor Película, Director, Guión y Canción Original.

Con estos ingredientes, cualquiera se niega. Lo había intentado con anterioridad, pero me había sido imposible. Visionar esta cinta en 3D -tal y como, según dicen, es debido- era una misión que dejaba en mantillas la Odisea de Homero. El día de Navidad, por ejemplo, más que una odisea era una pesadilla: colas larguísimas y pocas salas en 3D. Pase completo. Pase completo. Fueras adonde fueras. Completo. Así que desistí en el intento. Otra vez será, me dije. Quizá el año que viene, como así fue.

Un presupuesto de 300 millones de dólares, la campaña publicitaria más importante en la historia de Youtube y uno de los videojuegos más esperados acompañan a esta película mezcla de imagen real y animación tridimensional que traslada al espectador al planeta Pandora en el año 2154. Un lugar donde viven los Na’vi, una raza humanoide de tres metros de altura, aspecto felino, ojos amarillos y piel azulada. Los Na’vi poseen su propia cultura y lenguaje y habitan en una selva tropical plena de extraños animales; además, viven en conflicto con los humanos porque éstos quieren apropiarse de un valioso mineral. Para este fin, crean unos individuos híbridos -los avatares- con forma de Na’vi pero controlados por los humanos.

El argumento, al menos de inicio, tampoco era nada del otro mundo así que, cuando por fin me hice con una entrada -el día 1 de enero a medianoche-, tampoco tenía muchas esperanzas puestas en la cinta. Mucha propaganda y pocas nueces, suponía. La técnica por encima del arte, decían algunas críticas. Empieza la película y me giro para contemplar la sala. Todo el mundo con esas gafas tan pesadas y extrañas… ¡Y la sala llena a las 12 de la noche! Una locura.

FOTO: flickr.com

El gran reto del autoproclamado ‘Rey del Mundo’ ha sido humanizar a esos extraterrestres en facciones y movimientos. Lo ha logrado combinando los personajes creados por ordenador con la interpretación de actores reales mediante el Motion Capture (captura de movimientos), un sistema que deja obsoleto al mismísimo Gollum de El señor de los anillos. Digamos que la historia no es sino una revisión del mito de Pocahontas en versión interestelar que transmite unos valores ecologistas y antiimperialistas muy acusados.

Pronto me percato de que Avatar, más que una película, es una experiencia visual. Una ruleta rusa, una explosión visual como nunca antes había visto en una sala de cine. Sólo había que girarse hacia el público y ver sus expresiones tras las gafas; sólo había que palpar el silencio de la sala para percatarse de que estábamos contemplando un espectáculo de principio a fin de grandes dimensiones. Al acabar la película a mi alrededor sólo escucho buenos comentarios. La gente está aún como anestesiada, narcotizada por el despliegue visual de Avatar; creen que les han devuelto con creces el precio de la entrada.

Pero una cuestión elemental me invade: ¿el cine avanza gracias a los técnicos o gracias a los artistas? La respuesta es evidente. El crítico de cine El País, Javier Ocaña, lo tiene claro: “Avatar contiene una metáfora contra la invasión de territorios y civilizaciones ajenos, explicitada en dos chistes malos sobre la guerra preventiva. Avatar cuenta una historia de amor interracial con cursilería de folletín. Avatar tiene un aspecto de videojuego perpetuo con el que la audiencia no puede interactuar”. Está claro que el cine lo revolucionaron los Ford, Hitchcock y Coppola, pero también los Lucas y Spielberg. Y es que Avatar es una historia normal embutida en el mejor papel de regalo que un servidor ha visto.

Pero la cinta no supone una involución artística, ni mucho menos. Avatar constituye un antes y un después a nivel de efectos especiales; también supone una revolución del concepto de ciencia ficción. Donde unos ven simpleza en el guión, otros ven sencillez. Y es que los guiones de Cameron nunca se han caracterizado por grandes artificios literarios; más bien busca transmitir unos valores angulares a partir de la mirada de sus personajes.

Tal vez Avatar, por primera vez en la historia, no sea el reflejo de la técnica por encima del arte, sino la técnica hecha arte. Pedir a James Cameron, además de una revolución técnica, una revolución conceptual, sería descabellado.

Tráiler de Avatar

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. enero 4, 2010 en 4:36 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: