Inicio > cine > ‘La cinta blanca’ – Las raíces del monstruo

‘La cinta blanca’ – Las raíces del monstruo

“Una buena educación no sirve para corregir una anomalía, sino para favorecerla”

Michael Haneke

Por lo general vamos al cine para evadirnos de la realidad… Tal vez porque no hay nada peor que el mundo en el que vivimos. Por eso Haneke nos incomoda tanto. Porque nos hace reflexionar; porque sus relatos, a fin de cuentas, no son fáciles de digerir. En ‘La cinta blanca Haneke traza con pulso parsimonioso un mosaico de personajes interconectados entre sí por la brutalidad, el odio, la violencia, la envidia. El cineasta austriaco sorprende con una intrincada, poderosa y austera narración, un relato exento de finales felices.

La acción de la obra se sitúa justo antes de la Primera Guerra Mundial en una pequeña población alemana cuya tranquilidad se ve perturbada por una serie de convulsos acontecimientos sin explicación aparente. La sociedad está supeditada a la religión y el respeto a la nobleza, siendo prioritaria la educación de los niños. Las normas sociales son férreas; el ambiente, opresivo.

Lo cierto es que toda la parafernalia estilística que Haneke despliega a lo largo y ancho del metraje me pone de los nervios. La fotografía en blanco y negro, la ausencia total de música, los silencios prolongados hasta el paroxismo, el ritmo ralentizado… No hacen sino aumentar la ansiedad del espectador, pero también su hastío e, incluso, su aburrimiento. Sin embargo, más que un antojo de Haneke todo ello resulta uno de los pilares de la obra.

Conforme avanza el metraje divisamos en lontananza las verdaderas intenciones de Haneke: escudriñar el infierno humano, el germen de la maquinaria asesina más poderosa de la historia. El nazismo. Una educación férrea que no genera más que violencia. Una educación que, curiosamente, logró lo contrario que pretendía. Una mala educación.

No puedo dejar de comparar el caso alemán con el español. Recuerdo obras como ‘La casa de Bernarda Alba’, donde García Lorca arremete contra la opresión de toda una época, contra aquella España anquilosada y negra gobernada por caciques, terratenientes, curas, militares y boticarios. En cierto modo, Lorca también indagaba en las raíces de nuestro monstruo particular.

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: