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Las redes de la revolución

Las revoluciones no se hacen por menudencias, pero nacen por menudencias”

Aristóteles

Si hace apenas dos meses me hubieran contado que en que en el inicio de 2010 se iba a acuñar el término ‘revolución democrática árabe’, no lo habría creído. Pero el mundo evoluciona, se globaliza, se abre a la libertad. Es cierto, internet y las redes sociales ayudan a ello en gran medida: tienen poder de convocatoria y su acceso es prácticamente universal.

Primero cayó Ben Ali en Túnez; poco después, Mubarak en Egipto. Ahora, las protestas se suceden como un reguero de pólvora en Yemen, Libia o Baréin. No falta quien afirma que en la tierra de los faraones la mecha ardió gracias a una protesta convocada a través de Facebook. Así, podemos deducir que internet no sólo es un instrumento social y comunicativo, sino un adalid de la democracia y las libertades.

Resulta evidente que la Red es un instrumento increíble para comunicarse, contrastar ideas, ver mundo y unir voluntades. Está claro que las redes sociales han mejorado la comunicación interpersonal de un modo inimaginable. Por eso Mubarak se dio tanta prisa a la hora de cortar la conexión: sabe que internet es un instrumento democrático que permite hablar a los ciudadanos entre sí sin muros de por medio.

Ahora bien, creo que apuntar sin sonrojarse que estas revoluciones son fruto únicamente de internet y de las redes sociales es ir demasiado lejos. Se les está otorgando una importancia fuera de lugar a las denominadas redes sociales: internet es un acicate, nada más. Los muros son derribados por el ansia de libertad de las personas. Las dictaduras son derrocadas por gente de carne y hueso, no por un grupo de amigos en Facebook.

Hace dos décadas cayó el Muro de Berlín. Antes de que cayera Alemania del Este, lo habían hecho unos cuantos satélites de la URSS: el fuego de la libertad prendió en todo el suelo de influencia soviética. Por aquel entonces internet estaba en paños menores y el teléfono móvil era una quimera. Aun así, el Muro cayó. Internet es nuevo; el ansia de libertades, no.

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