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‘El maestro de esgrima’ – El héroe revertiano

La más perfecta estocada surgida de la mente humana”

‘El maestro de esgrima’

‘El maestro de esgrima’ parece una novela costumbrista, pero no lo es. Más bien se trata de un libro de aventuras, por momentos policíaco, que opone ideas universales en un marco histórico agitado. Pero, sobre todo, esta novela, una de las primeras de Arturo Pérez-Reverte, habla de la extinción del honor en el mundo contemporáneo, una matriz de la literatura del escritor cartagenero.

Que Pérez-Reverte era un maestro del suspense ya lo sabía por propia experiencia; he leído casi todas sus novelas, algunas incluso más de una vez. Sin embargo, ‘El maestro de esgrima’, por unas cosas o por otras, se me había resistido con el curso de los años. Así que, conforme fui pasando sus páginas, caí en la cuenta de que se trataba de un libro genuino, casi primerizo en el buen sentido de la palabra.

Siempre he creído que las primeras novelas de todo autor son las mejores porque el escritor, más que lucirse de cara a la galería ni romper moldes, pretende alagar, hacerse querer. Por eso, todo en ‘El maestro de esgrima’ es tan esquemático, casi idealizado. En este caso me refiero a la acción que reviste cada página, por supuesto; el contenido viene tan maduro como la manzana que le cayó a Newton en la cabeza.

‘El maestro de esgrima’ se recrea en una época convulsa del Madrid galdosiano, allá por 1868, cuando Isabel II estaba más fuera que dentro. Tiempos de cambio que Jaime Astarloa, un honrado y viejo maestro de esgrima, no termina de asimilar. El paralelismo entre la situación histórica del país y lo que le sucede al maestro es evidente, pero no por ello menos apasionante.

A partir de aquí se desvelan algunos puntos clave de la trama

Astarloa es un hombre que ha vivido toda su vida conforme a unas ideas imperecederas e inamovibles… pero, ¿será capaz de mantenerlas así hasta el día de su muerte? El combate final entre el maestro, cuyos valores morales se fundamentan en el honor, y Adela de Otero, representante de un mundo fugaz y traicionero, viene a signifcar el triunfo de los valores del maestro, máxime cuando éste vence en inferioridad de condiciones.

Puede llamarse Diego Alatriste, Lucas Corso, Rogelio Tizón, Coy o, en el caso que nos ocupa, Jaime Astarloa; los personajes de Reverte siempre son fieles a un conglomerado de reglas -más que valores- que en muchos casos van más allá de las leyes establecidas por las épocas y los gobiernos. Los protagonistas de sus novelas pueden ser traidores, mentirosos, inocentes, asesinos… pero todos ellos necesitan mirarse al espejo con franqueza cada mañana. Todos ellos necesitan, cada uno a su manera, sentirse héroes.

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